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Seguridad en centros residenciales


La seguridad en los centros sociosanitarios es una prioridad porque, por un lado, los usuarios son personas mayores y vulnerables que no siempre pueden valerse por sí mismas y, por otro, se trata de edificios con instalaciones, como cocina o lavandería, que requieren un cuidado mantenimiento e importantes medidas preventivas. De esta manera, las residencias necesitan contar con planes de evacuación que permitan, en el menor tiempo posible, poner a salvo a los usuarios. Las nuevas tecnologías cumplen una función imprescindible para prevenir riesgos y, en caso de ser necesario, ayudar en la evacuación de personas con problemas de movilidad o con un alto grado de dependencia. En este reportaje, conoceremos la normativa en materia de seguridad y cómo diferentes centros residenciales trabajan para prevenir y enfrentarse a una emergencia mediante simulacros, formación de usuarios y profesionales o la integración de las nuevas tecnologías en sus instalaciones.



Seguridad en centros residenciales
En materia de autoprotección, las construcciones deben regirse por la Norma Básica de Autoprotección de los centros, establecimientos y dependencias dedicados a actividades que puedan dar origen a situaciones de emergencia. De esta manera, el Plan de Autoprotección es un documento que establece también el marco orgánico y funcional previsto para los centros residenciales, con el objeto de prevenir y controlar los riesgos sobre las personas y los bienes y dar una respuesta adecuada a las posibles situaciones de emergencia.

Por otra parte, según la legislación española vigente, la instalación de sistemas de protección contra incendios es uno de los requisitos principales que debe cumplir un centro residencial cuando inaugura o reforma sus instalaciones. Las residencias y los hospitales se rigen por el Código Técnico de la Edificación (CTE) y su denominación es Uso Hospitalario. El CTE tiene como fin “proporcionar un nivel de seguridad razonable frente al riesgo de incendio, con la debida consideración a los requerimientos funcionales”.

Tanto Cepreven, asociación especializada en prevención y seguridad, como Tecnifuego-Aespi, asociación profesional que agrupa a las empresas dedicadas a la protección contra incendios, exponen que, actualmente, existen diferentes exigencias en función del tipo de protección:

Medidas de Protección Pasiva, que se detallan en el CTE: resistencia al fuego de la estructura del edificio, reacción al fuego de los materiales que se utilizan en la construcción, puertas cortafuego, etc. “Las exigencias consisten en dotar al edificio de una división en sectores de incendio y su resistencia al fuego está en función de la altura de evacuación del edificio. Asimismo, la superficie máxima de dichos sectores también se encuentra limitada”, explica el director Técnico de Cepretec (entidad creada por Cepreven para el desarrollo de servicios en el ámbito de la prevención y la seguridad contra incendios), Miguel Vidueira.

En Protección Activa, las medidas se dividen en Sistemas Automáticos, que requieren de una instalación de detección automática; y manuales, como extintores portátiles y bocas de incendio equipadas. El presidente de Tecnifuego-Aespi, Rafael Sarasola, explica que los sistemas de detección y de alarma contra incendio dispondrán de detectores y pulsadores manuales, y debe permitir la transmisión de alarmas locales, generales e instrucciones verbales. “Si el edificio dispone de más de 100 camas debe contar con comunicación telefónica directa con el servicio de bomberos. Además de las medidas generales y básicas, se suman otras de mayor protección en caso de edificios en altura y, cuando superen los 15 metros, hay que instalar columna seca contra incendio (toma de agua para los bomberos) y ascensor de emergencia”, añade.

Las nuevas tecnologías han contribuido enormemente a la prevención, detección y evacuación en caso de necesidad. “Continuamente, están surgiendo mejoras en la tecnología de detección para reducir los tiempos de respuesta en caso de incendio u otra catástrofe. No obstante, es absolutamente fundamental la correcta instalación y mantenimiento de estos sistemas para garantizar su eficacia”, expone Vidueira, de Cepretec. En este sentido, los detectores, los ascensores y todos aquellos elementos relacionados con la seguridad y evacuación son imprescindibles, siempre y cuando se hayan concebido correctamente y se encuentren en buen estado.

Por su parte, Sarasola, de Tecnifuego-Aespi, considera que la investigación en seguridad contra incendios es muy importante, ya que aporta nuevas soluciones que hace más eficaz la protección. “En estos momentos, existen conocimientos y tecnologías suficientes para estar seguros frente a un incendio”, afirma. Así, todos los sistemas son mejorados a medida que la tecnología avanza: nuevas aplicaciones, materiales, agentes extintores, BIE (armario con manguera), rociadores automáticos, sistemas de detección, puertas cortafuego, elementos de señalización, control de humos, ignifugación de telas y mobiliarios, materiales constructivos con una determinada resistencia al fuego, etc. Todos estos sistemas, instalados de manera integral en un edificio, mejoran la protección.

Seguridad en centros residenciales
Medidas preventivas

El presidente de Tecnifuego-Aespi, Rafael Sarasola, destaca que algunas de las acciones elementales que hay que poner en marcha para asegurar la protección de una residencia son:

• Crear zonas completamente seguras en cada planta donde el fuego no llegue.
• Habilitar zonas de evacuación segura.
• Ignifugar los materiales (alfombras, cortinas, sillones, etc.).
• Instalar sistemas que detecten el incendio en su fase temprana.
• Activar automáticamente rociadores de agua en las zonas localizadas y evacuación de humos que despeje pasillos y vías de escape.

En la misma línea, según la experiencia del director Técnico de Cepretec, una de las principales medidas preventivas que debe tener en cuenta un centro residencial es una distribución adecuada por sectores, “ya que la evacuación completa del edificio se ve muy dificultada por los problemas de movilidad de los usuarios”. Otro factor importante es, en su opinión, la rápida actuación frente a un incendio: “Debe existir un protocolo de intervención en caso de emergencia, tal y como se recoge en la Norma Básica de Autoprotección. Los sistemas de detección y alarma deben estar correctamente instalados y tener un buen mantenimiento. Asimismo, la empresa debe ocuparse de organizar al personal y a los equipos de emergencia, de su adiestramiento y de la realización de simulacros, como mínimo, anualmente”.

Por su parte, Sarasola añade que, tanto en una residencia como en un hospital, se parte del concepto de evacuación progresiva horizontal. Así, los edificios destinados a acoger a personas mayores “deben ser diseñados, construidos, mantenidos y gestionados de tal manera que se minimicen las posibilidades de una emergencia que requiera la evacuación de los pacientes”. En todo caso, continúa el experto, “se deberían reforzar las medidas obligatorias, como sucede en otros países de nuestro entorno, que han incorporado la extinción automática (rociadores automáticos) y el control y evacuación de humos, entre otras. La Administración competente debería inspeccionar estos establecimientos para garantizar la seguridad de los ciudadanos más débiles. En España, también se debería abrir un debate social y político sobre el aumento y/o actualización de las medidas de seguridad en residencias de mayores”.



Martes, 24 de Septiembre 2013

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