Calidad Asistencial y DependenciaSecretario de la Sociedad Española de Calidad AsistencialManel Santinià
La atención a las personas dependientes debe reunir los mismos requisitos que la atención sanitaria y social que se realiza a otro tipo de población, pues trabajando en Calidad lo que se busca es dar la mejor asistencia posible, a un coste sostenible en el momento en que se necesita. Por ello, es recomendable usar la misma metodología y los mismos instrumentos metodológicos que se utilizan en otros ámbitos y servicios que están convenientemente contrastados y han sido validados por expertos en metodología de la Calidad.
Una forma fácil es basarse en la metodología desarrollada por Avedis Donabedian, quien sentó las bases actuales del trabajo para conseguir dar unos servicios con unos estándares de calidad óptimos. Para ello debíamos tener en cuenta la estructura en donde se realizaba ese servicio, los procesos con los que se llevaba a cabo y los resultados que se obtenían. En Dependencia se trabaja desde hace tiempo en asegurar una estructura que permita dar servicios de calidad, asegurando condiciones arquitectónicas, instalaciones, material, formación del personal, etc. Es en el área en que más se ha avanzado y el trabajo se debería orientar en mantener actualizados esos requisitos, acorde con los progresos en conocimiento y seguridad que van surgiendo, así como en reducir la variabilidad en las exigencias en el cumplimiento de los mismos, en función de la comunidad donde se desarrolle el servicio y de la norma que esté en uso. Si la estructura es lo que permite trabajar, el proceso es el cómo trabajamos, cómo estamos organizados, cómo tenemos diseñados los circuitos asistenciales y no asistenciales y cuáles son las guías clínicas que tenemos implantadas. Y aquí, si la posibilidades son amplías, más grande es la variabilidad en los procedimientos que aplica cada centro. Sin duda la aplicación y desarrollo de las normas que sobre calidad y gestión ha ido estableciendo la Organización internacional de Normalización (ISO) son de gran ayuda para asegurar la calidad de los procesos de servicio a la población dependiente. Los resultados nos vendrán dados en función de los dos puntos anteriores y aquí se deben evaluar tanto los resultados asistenciales puros como los referidos a la calidad de la asistencia prestada. Para ello, se deberá haber establecido una serie de indicadores cuya medición nos facilite la evaluación de la calidad, tanto para el aspecto estructural como para el de funcionamiento del servicio. Unos indicadores bien definidos son fundamentales para el trabajo de mejora de la calidad, pero también es prioritario que utilicemos solo aquellos indicadores que midan situaciones clave, es decir aquellas cuya inadecuada realización comprometa en gran medida la calidad del servicio que se está prestando. El otro instrumento metodológico básico que se debe emplear es la del ciclo de mejora continua o ciclo de Deming. Este método es el que se utiliza, por ejemplo, en el modelo de excelencia o EFQM y en las diferentes normas ISO que se han ido desarrollando. Se fundamenta en que un servicio siempre se puede mejorar. En este sentido, hay que marcarse unos objetivos de mejora que nos vendrán dados por aquello que identifiquemos como mejorable o que no haya llegado al estándar de calidad exigible; hay que desarrollar un plan de acción para conseguirlos; hay que implementarlos; hay que evaluar que hemos conseguido con ello y objetivar si hemos alcanzado los fines propuestos. Trabajando con estos instrumentos metodológicos básicos podremos asegurar que las personas dependientes reciban unos servicios adecuados a sus necesidades, en tiempo y forma. Jueves 8 Diciembre 2011
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